Por Ernesto Ekaizer
El entonces comisario Enrique García Castaño, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), el experto en seguimientos, intervenciones telefónicas y acciones de “oportunidad e inmediatez”, entró, sin orden judicial, en el taller de la esposa de Luis Bárcenas para buscar pruebas comprometedoras en poder del extesorero ingresado en prisión. Más tarde, Enrique Olivares, disfrazado de falso cura entró en el domicilio familiar del barrio de Salamanca, les ató las manos a Rosalía Iglesias, mujer de Bárcenas, a la empleada del hogar y a su hijo Guillermo, amenazándoles con un revólver antiguo cargado con cinco cartuchos para que entregaran “los pendrives y el material para derrocar a Rajoy os mato a los tres”.